martes, octubre 02, 2012

Nueva kettlebell. Vamos a lo serio

Aviso: Post para iniciados.

El otro día, y tras algunos avatares con la empresa de mensajería que tenía que traerla, finalmente llegó mi nueva kettlebell BodySolid de 24 kilos. Aquí tenéis una instantánea suya junto a su hermana pequeña, también de BodySolid, de 16.

Dos bolas de hierro. Literalmente.

Así a primera vista parecen similares, pero la diferencia de calidad entre ambas es más evidente cuando uno empieza a trabajar con ellas. Parece que la gente de BodySolid decide dar un salto de calidad a mejor cuando uno demuestra que se quiere dedicar un poco en serio al tema de las pesas rusas. Un detalle de esto, pequeño pero significativo, es que la de 24 tiene el relieve del peso pintado en plata, mientras que su hermana menor se tiene que conformar con tenerlo en el mismo color negro que el resto de la pesa.

El acabado de la de 24 también mejora con respecto al de la de 16, pues mientras que ésta tiene una simple capa de pintura que ni siquiera tapa las imperfecciones del hierro (demasiadas), aquella tiene un acabado uniforme en pintura mate antideslizante. Para quien nunca haya hecho algo de kettlebell diré que esto es la diferencia entre la vida y la muerte de la piel de las manos.

Hablando de comodidad diré que ambas van a la par. El equilibrio de ambas es correcto. El hecho de ser tipo cast iron macizas ayuda y facilita el movimiento de penduleo, especialmente a la hora de hacer snatch. El único handicap que tiene la pequeña de 16 es que al no contar con capa antideslizante resulta incómoda a la hora de hacer cierto tipo de ejercicios en los que se debe sujetar la pesa por la base redonda (russian twist o triple crunch), pues tiende a resbalar.

En lo que respecta a la dificultad al pasar de una a otra puedo decir que no he notado diferencia alguna. Probablemente se deba a que, entre ambos modelos, la diferencia del tamaño de la pesa en sí no es tan grande como podría pensarse. Ello es debido a que el asa, como se puede ver en la imagen, (a diferencia de las kettlebells de competición, donde tamaño y forma son los mismos independiente del peso) es sensiblemente mayor en la de 24, lo que hace que tenga un perfil bastante similar a una de 16, aunque ligeramente más grande. Al respecto del asa puedo decir que me he enamorado de ella pues, por muy grandes que uno tenga las manos, puedo asegurar que ambas caben de sobra en agarre doble al hacer swings por ejemplo. Muy cómoda. El grosor del asa me preocupaba en un principio pero tras probarlo no me ha resultado incómodo en ningún momento, ni siquiera haciendo halo, lo que es de agradecer.

En conjunto he de decir que estoy muy contento con la compra (72€ IVA inc) pues los problemas que presentaba la de 16 se han solucionado en su hermana mayor. Me alegro horrores porque llegué a plantearme el pillarme una de competición y que me la trajesen desde Alemania. Finalmente me decidí por seguir el camino clásico por una cuestión de gusto personal, pues ambas variantes, clásica y de competición, pueden dar buenos resultados.

El caso es que después de mucho leer acerca de las diferencias entre unas y otras he ido sacando en claro unas cuantas ideas que pueden ayudar a alguien que tenga una disyuntiva similar:

  • La principal diferencia entre la clásica cast iron y la de competición (tipo hollow steel), aparte del material, está en que la de competición, sin importar el peso, no cambia de tamaño ni forma. En cambio la de hierro macizo tiene que hacerse más grande para alcanzar el peso deseado. Esto implica que las de competición ofrecen mayor facilidad para pasar de un peso al superior puesto que no hay que variar la técnica, algo que sí hay que hacer en el caso de las clásicas, y que representa una pequeña dificultad añadida.
  • En el caso de las de competición el cuerpo es de acero hueco con un peso variable en la parte inferior de la pesa, lo que ayuda además a equilibrar la kettlebell en el press y el snatch, pilares básicos de la competición profesional. Hay que tener en cuenta que este tipo de pesa se ha diseñado pensando en esos dos ejercicios, así que la comodidad en ellos es máxima tanto para la muñeca y antebrazo como para el hombro. Abajo se puede ver una kettlebell de competición.

Kettlebell de competición de 28 Kgs.
  • A la hora de hacer ciertos tipos de ejercicio en los que entra en juego la flexibilidad y/o el agarre doble debe ser cómodo, la pesa clásica puede ser más efectiva puesto que el asa de ésta suele ser más amplia que la de competición. Esto hace que el rango de ejercicios, a pesar de que se pueden hacer todos con ambos tipos, sea más amplio con la clásica, lo que la convierte en la opción más versátil.
  • Las kettlebells de competición suelen ser más caras que las clásicas por lo que recomendaría que, en caso de querer una de aquellas, se buscase la oportunidad de probarlas en un gimnasio adecuado, postergando la opción de comprarla hasta haber probado si realmente merece la pena tenerla en casa.

En resumen, si alguien desea meterse de lleno en la competición del kettlebell lifting lo suyo es que opte por una pesa de competición, mientras que si alguien desea utilizar estas rutinas en su casa para ganar buen tono general y perseguir sus objetivos de fuerza y resistencia, la clásica cast-iron es la opción más adecuada y asequible.

lunes, octubre 01, 2012

Una poderosa razón

¿Por qué es bueno que Intereconomía exista?

Le hicieron una entrevista a Javier Sardá en el Intermedio hace unos días. Cuando la entrevistadora le preguntó que qué cadenas veía él respondió que La Sexta e Intereconomía. Ante la extrañeza de la chica, Sardá explicó las razones, las cuales venían a ser las siguientes:

Veía La Sexta porque se reía y por simpatizar hasta cierto punto con el ideario de la misma.
Veía Intereconomía porque, decía, cuando uno se imagina a un facha... no a un señor de derechas, a un facha, realmente se lo representa mucho menos facha de lo que en realidad es. En Intereconomía se presentan tal y como son, sin máscaras, sin maquillaje. Y hacen falta dos huevos para ser un facha de los de verdad.

Me encantó. En esta época de cortinas de humo, de enemigos intangibles, de fantasmas y dobles morales, es bueno y hasta cierto punto reconfortante saber que hay un sitio donde el opuesto ideológico se presenta tal cual, orgulloso de ser como es y encantado de haberse conocido.

Es bueno recordar que no se han ido.